Incendio en el refugio Cura Brochero: confirman que fue intencional y apuntan a un “caldo de cultivo” de intolerancia social

Noticias

Una persona fue registrada por cámaras iniciando el fuego que consumió parte del material reciclable que el refugio acopia para sostener su funcionamiento. La referente de la institución, Alicia Barrigó, vinculó el hecho con un contexto de rechazo creciente hacia las personas en situación de calle.

El pasado domingo 28 de diciembre por la mañana, un nuevo incendio afectó al refugio nocturno Cura Brochero de Villa Carlos Paz, en el sector donde la institución acopia papel, cartón y telgopor para su posterior venta. El foco se desató sobre la vereda del edificio ubicado en avenida Cárcano 224, donde habitualmente se almacena el material reciclable.

Las llamas se propagaron con rapidez y dos dotaciones de bomberos trabajaron en el lugar para controlar el fuego y evitar que alcanzara el edificio principal del refugio o las propiedades vecinas. El hecho quedó registrado en la cámara de seguridad de un comercio lindero, y el video —difundido por redes y medios locales— muestra con claridad a una persona iniciando el fuego de manera intencional.

La referente del refugio, Alicia Barrigó, confirmó a VillaNos Radio que se trató de un incendio provocado. Señaló que “está claramente en estas cámaras la persona que lo inició al fuego y de manera intencional. No había otra forma de que se inicie si no es de manera intencional”.

Según explicó, la persona involucrada fue identificada por la propia institución, ya que había estado vinculada al refugio hasta hace unos meses. Recordó que “en su momento ha estado alojada en el refugio. Se le prohibió la entrada por su conducta y lo que vendía para su modo de vida”, y añadió que “suponemos que es una cuestión de bronca, de venganza o de qué sé yo, qué pasó por su cabeza”.

Un contexto de violencia y estigmatización

Barrigó planteó que el hecho no puede leerse de forma aislada, sino en relación con un clima de hostilidad creciente hacia las personas que viven en situación de calle o atraviesan problemáticas de consumo.

Advirtió que “hay un caldo de cultivo en lo social que alimenta ese tipo de actitudes de bronca” y vinculó el incendio con expresiones previas en redes sociales, donde algunas personas habían cuestionado la presencia del material reciclable en la vía pública.

Relató que “mucha gente relacionaba los cartones con la mugre, con afear el frente de la ciudad. Hasta una persona llegó a decir: ‘habría que prenderles fuego’”.

Desde su mirada, “quizás con la gente de la calle o con personas que están en situación de adicciones, no resulta fácil ser empático. Y resulta más fácil tildarlos como los que afean la ciudad o los que molestan”.

Este no es el primer episodio de estas características. Según relató la titular del refugio, es la tercera vez que se produce un incendio en el sector de reciclado. “La primera fue por un caso de violencia de género. Después hubo otro muy parecido al del domingo. Este es el tercero”, detalló.

En esta oportunidad, además del material quemado, el fuego afectó el pilar de luz y parte del tendido eléctrico, lo que implica una erogación imprevista para la institución. Barrigó explicó que “tendremos el gasto de electricidad, más la pérdida económica. Ya estuvieron los voluntarios ordenando y viendo qué se puede rescatar”.

Una economía frágil, sostenida por subsidios y reciclado

El refugio Cura Brochero se sostiene con un subsidio municipal de $800.000, de los cuales $610.000 se destinan al alquiler. A esto se suma un subsidio provincial para la compra de mercadería y las donaciones voluntarias de la comunidad.

“Después, no tenemos más ingresos fijos”, señaló Barrigó, y explicó que el reciclado representa una fuente complementaria de recursos, aunque en los últimos tiempos el precio del cartón y el papel “bajó muchísimo”, lo que complica aún más la situación.

En ese marco, la institución solicitó una ayuda única al Concejo de Representantes por un monto de 2 millones de pesos, pero hasta el momento no fue otorgada. “Nos dijeron que va a ser de 650 mil, pero no se concretó”, indicó.

Consultada sobre el estado actual del refugio, Barrigó fue contundente al describir el nivel de demanda y la dificultad para dar respuestas. Afirmó que “como ahora, nunca vivimos una situación tan difícil. La demanda es cada vez mayor: para dormir, comer, ropa, lo que sea”.

También alertó sobre un creciente rechazo social hacia las personas que acuden al refugio. Expresó que “se sienten rechazados por todas partes. Los corren por limpiar vidrios, por vender cosas, les confiscan sus cosas”, y remarcó que “no son otra cosa que reflejo de la situación que estamos viviendo en el país”.

Desde la organización insisten en la necesidad de contar con más voluntariado, tanto para el reciclado como para tareas de cocina, acompañamiento y atención integral. Barrigó reconoció que “asumimos que nos está faltando la parte de los profesionales. Necesitaríamos tener un gabinete con una trabajadora social, con psicólogos, que nos ayude a acompañarlos de otra manera”.

Sobre el final, la referente del refugio agradeció el acompañamiento de los medios locales, pero renovó el reclamo por un mayor respaldo estatal frente a los costos que generan hechos como el incendio. Recordó que “todo esto nos genera gastos que no los cubrimos con dinero que viene del Estado precisamente”.

El refugio Cura Brochero continuará funcionando, tras un breve receso, gracias al trabajo de sus voluntarios y al apoyo comunitario, pero lo sucedido el domingo encendió nuevas alertas. No solo por la intencionalidad del hecho, sino por el contexto social de intolerancia y estigmatización que la propia organización percibe en torno a las personas en situación de calle.

Fuente: La Jornada Web