Pedro “Paco” Ramos, referente de FEMUCOR, describió un escenario de deterioro sostenido del consumo en Córdoba, con familias que compran menos, bajan la calidad de los productos y recurren al crédito para alimentos. En ese contexto, las proveedurías mutuales buscan sostener precios, ofrecer cuenta corriente sin interés y amortiguar el impacto social en el interior.
La caída del consumo en Córdoba ya no se expresa sólo en precios o en comparaciones interanuales. También se refleja en el volumen real de compras, en el cambio de calidad de los productos y en el endeudamiento cotidiano de las familias. Así lo planteó Pedro “Paco” Ramos, referente de la Federación Provincial de Mutualidades de Córdoba (FEMUCOR), al describir en VillaNos Radio el escenario que atraviesan las proveedurías mutuales y las estrategias que intentan sostener para amortiguar el impacto social.
Al ser consultado por la baja de ventas, Ramos sostuvo que ese dato “es correcto, medido en valores reales” y precisó el punto central: “no en valor plata, sino en valor volumen”. A partir de esa definición, explicó que el deterioro se manifiesta primero en la calidad del consumo y luego en la cantidad.
Del cambio de marcas a la merma en la cantidad
Según Ramos, el proceso comenzó con un corrimiento hacia productos más económicos. Señaló que “primero se produjo una caída en lo que respecta a la calidad, el proceso de primera y segunda marca, hoy la gente está priorizando la tercera marca”, y vinculó esa elección al deterioro del poder adquisitivo.
Pero advirtió que el cuadro avanzó un paso más. Remarcó que “después de ese proceso de baja de la calidad, ahora lo que estamos viendo también es una merma importante en la cantidad”, una situación que se refleja tanto en el volumen total despachado como en la dinámica de compra cotidiana.
En ese sentido, describió que la gente no hace una compra importante grande. “Ahora lo que estamos viendo es que la gente va y hace unas compras muy pequeñas, pequeñas compras diarias”, dijo y sintetizó ese cambio con una frase que resume el impacto del ajuste: “Se acabó, ya no hay esto del carro lleno, como solía ser antes”.

Para el dirigente mutualista, hoy ver una compra grande se volvió excepcional. Incluso cuando aparece, aclaró, el contenido de ese carro también expresa el deterioro: “Cuando ves el carro, el componente es el producto de la calidad”.
Qué son las proveedurías mutuales y por qué aparecen como alternativa
En la entrevista, Ramos explicó que las proveedurías mutuales no funcionan con la lógica de un comercio privado tradicional. Recordó que “las mutuales somos instituciones sin fines de lucro” y remarcó que en ese esquema “en la mutual no existe ganancia porque no tiene dueños, los dueños somos los socios”.
A partir de ese modelo, señaló que el objetivo es “tener el mejor producto o el mejor servicio al mejor precio posible”, aunque aclaró que eso no implica desentenderse de la sustentabilidad económica. En ese punto, explicó: “Eso no quiere decir que no tenga que tener rentabilidad porque hay que pagar toda la operatoria y hay que capitalizar a la mutual”.
También marcó una diferencia en el vínculo con quienes compran: “Nosotros no tenemos clientes, sino que tenemos socios”. Y detalló que la operatoria no está abierta al público en general, sino a asociados directos o adherentes por convenio con otras instituciones.
En localidades del interior, agregó, el rol de estas entidades se vuelve aún más importante por una variable concreta: la logística. Ramos observó que en los pueblos pesa “el tema de los fletes, el movimiento de la mercadería” y que por eso “llegar con un precio más económico es fundamental”.
Endeudarse para comer
Uno de los tramos más fuertes de su diagnóstico estuvo vinculado al uso de crédito para consumo básico. Ante la consulta sobre familias que usan tarjetas para comprar alimentos, respondió que “sí, sí, es tal cual como se dice” y definió esa práctica con crudeza: “pagar interés por comprar comida, ya estamos entrando en un concepto muy fuerte”.
Frente a ese escenario, explicó la herramienta que muchas mutuales sostienen para evitar que el costo financiero agrave la situación. Contó que “nosotros trabajamos con la cuenta corriente, la vieja cuenta, la libreta del almacenero. Hoy todo está sistematizado”, y detalló que se trata de una modalidad sin interés, pensada para cancelarse dentro de los 30 días.
Según describió, la estrategia apunta a disminuir el uso de la tarjeta de crédito para alimentos. Por eso, remarcó que “priorizamos que la gente trate de no usar la tarjeta… a la hora de comprar comida, sino de tratar de darle la vuelta con una cuenta corriente que no tiene interés”.
Consultado por la demanda de esa herramienta, respondió de manera categórica: “absolutamente, porque la gente no llega”. Y graficó esa dinámica con una escena repetida en muchos hogares: “Por ahí llega el aguinaldo y con eso se ponen el día; y al mes siguiente empieza de vuelta, porque no llega”.
Costos en alza y ajustes para sostener la operatoria
El panorama, advirtió Ramos, también se complica por el incremento de los costos fijos que sostienen el funcionamiento de una proveeduría. “Hay mucho consumo de luz, el transporte, la mercadería. Los costos se elevan mucho”, dijo y reconoció que esa presión ya tuvo consecuencias concretas.
“Hemos tenido que hacer algunas reducciones de personal, lamentablemente”, admitió al tiempo que aclaró que el problema excede al costo laboral y se concentra en la estructura operativa. Aun así, sostuvo que las instituciones intentan sostener empleo y actividad haciendo un gran esfuerzo.
Salario, actividad y Estado
En la parte final de la entrevista, Ramos planteó su mirada sobre una eventual salida y descartó recetas parciales. Aseguró que “no hay otra solución que lograr una mejora real, genuina, del poder adquisitivo de la gente” y sostuvo que el empleo no surge de las reformas laborales, sino de la actividad económica.
En esa línea, argumentó que “las reformas laborales no generan puestos de trabajo, los puestos de trabajo los genera la actividad, y la actividad se genera a partir de que la gente puede comprar”.
También describió el escenario actual como un modelo en el que “hay un Estado ausente” y advirtió que ve “muy difícil” una recuperación si el Estado no “participa activamente con obra pública, con actividad, moviendo un poquito la rueda”.
Mutualismo y economía solidaria en el interior
Más allá del diagnóstico, Ramos insistió en el papel del mutualismo como red territorial y como respuesta frente a la retracción estatal. Valoró el acompañamiento provincial y recordó que “prácticamente no hay un pueblo en Córdoba donde no haya una mutual y una cooperativa”. Una presencia que, a su entender, marca diferencias concretas entre comunidades.
En el plano económico, explicó que los ahorros captados por estas entidades se reinvierten en el mismo territorio, porque “solamente operamos con socios”. Por eso afirmó que “la plata que se toma en un pueblo de Córdoba se presta en el pueblo”, como parte de un circuito que definió como un “círculo virtuoso financiero local”.
Desde esa mirada, vinculó el modelo mutual con una respuesta social más amplia frente a la crisis. Señaló que “ante un Estado que se retira, ¿quiénes ocupan el espacio? La gente se organiza”, y mencionó la expansión hacia servicios de salud y farmacia como parte de ese esfuerzo por “socorrer a la gente”.
Redacción: La Jornada Web
