ATE respaldó la municipalización de la Unidad Turística de Embalse y advirtió sobre el impacto económico de su cierre

Noticias

Desde el gremio señalaron que la falta de mantenimiento y la pérdida de puestos de trabajo profundizan el deterioro del complejo. Además, apoyaron la propuesta para que el predio pase a la órbita municipal o provincial y evitar su venta a privados.

La posible venta o concesión de la Unidad Turística de Embalse continúa generando preocupación entre trabajadores y sectores de la comunidad local. En ese contexto, desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) expresaron su respaldo a la propuesta impulsada por autoridades locales para que el histórico complejo pase a la órbita municipal o provincial en lugar de ser transferido a manos privadas.

Leonardo Ladoux, delegado de ATE en la Unidad Turística de Embalse, sostuvo que el proceso de desmantelamiento del complejo se viene desarrollando desde hace más de dos años y aseguró que la principal preocupación de los trabajadores siempre estuvo vinculada a la preservación de los puestos laborales y al mantenimiento de las instalaciones.

“Nosotros desde un principio nunca nos opusimos a que quisieran privatizar o vender, pero sí a que echaran al personal. Había 44 puestos de trabajo y se mantenía el complejo. Hoy no hay personal y no hay mantenimiento”, afirmó en diálogo con VillaNos Radio

Según explicó, la falta de tareas de conservación genera un deterioro progresivo de la infraestructura y complica cualquier intento futuro de recuperación. “Esto, si se deja, se viene abajo. Hoy no hay ningún oferente para los hoteles y si se cae cuesta mucho volver a levantarlo”, advirtió.

Una alternativa para evitar el deterioro

Frente al escenario actual, Ladoux consideró que la posibilidad de transferir la Unidad Turística al municipio o a la Provincia aparece como la alternativa más viable para garantizar su continuidad.

“Hoy lo que vemos con buenos ojos es que los complejos pasen al municipio o a la Provincia. Son los únicos actores que están interesados en que esto funcione”, señaló.

La iniciativa surge mientras el Gobierno de Javier Milei avanza con distintos procesos de revisión, concesión o eventual venta de bienes estatales a través de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE).

Ladoux planteó que mientras se define el futuro legal del predio, podrían implementarse mecanismos transitorios para garantizar su mantenimiento. “El AABE podría otorgar un permiso precario hasta que salga la ley o se defina qué va a pasar. El complejo necesita mantenimiento permanente: hay cloacas, iluminación, residuos y muchos servicios que hoy no se están atendiendo”, sostuvo.

Uno de los aspectos que más preocupa a los trabajadores es la repercusión que la situación tiene sobre la economía de Embalse. El dirigente recordó que, antes del cierre de las actividades turísticas impulsadas por el Estado nacional, miles de visitantes llegaban cada año al complejo.

Entre 2022 y 2023 ingresaron alrededor de 10 mil personas por año a los hoteles que estaban funcionando. Desde que asumió este gobierno no hubo ingresos y permanecimos cerrados”, indicó.

A su entender, la desaparición de la actividad turística social afecta no sólo a los trabajadores directos, sino también a comercios, prestadores de servicios y emprendimientos de la localidad.

“Perdemos todos. Perdemos los trabajadores, pero también pierde Embalse. Son salarios que se gastaban en el pueblo y generaban movimiento económico”, afirmó.

Sin embargo, reconoció que el reclamo no siempre encuentra acompañamiento dentro de la propia comunidad. “Hay comerciantes que nos apoyan y otros que no. Mucha gente no dimensiona lo que significa que los hoteles estén cerrados para la economía local”, expresó.

Durante la entrevista, el delegado gremial remarcó que la Unidad Turística cumple además funciones que exceden la actividad hotelera. Según explicó, dentro del predio funcionan distintos servicios e instalaciones que tienen impacto directo sobre la vida cotidiana de la comunidad, entre ellos infraestructura vinculada al abastecimiento de agua, espacios deportivos, establecimientos educativos y dependencias utilizadas por organismos públicos.

“La gente piensa solamente en los hoteles, pero dentro de la unidad turística hay una bomba de agua que abastece a parte del pueblo, hay escuelas, hay instalaciones deportivas y espacios que utilizan distintos organismos”, detalló.

También mencionó el funcionamiento de espacios utilizados para capacitación y actividades vinculadas a organismos nacionales. Mientras continúa el debate sobre el destino de la Unidad Turística de Embalse, los trabajadores aseguran que seguirán impulsando acciones para evitar su venta y reclamar una solución que garantice la preservación del patrimonio y de las fuentes laborales.

“Ojalá que pase a la municipalidad o a la Provincia y que no se pierda. Lo único que queremos es que esto siga funcionando y que vuelva a generar movimiento para el pueblo”, concluyó Ladoux.

La discusión sobre el futuro de la Unidad Turística de Embalse se da en paralelo con la situación del complejo de Chapadmalal, otro de los históricos emblemas del turismo social argentino que también se encuentra bajo análisis del Gobierno de Javier Milei en el marco de la reorganización de activos estatales.