El Tribunal Superior de Justicia de Córdoba revisó la condena a prisión perpetua de Paola Ortiz, quien permaneció más de 13 años detenida tras atravesar una emergencia obstétrica en 2012. El máximo tribunal provincial reconoció el contexto de vulnerabilidad, pobreza y violencia en el que se encontraba. Desde Católicas por el Derecho a Decidir destacaron el rol de las organizaciones feministas y la propia decisión de Paola de luchar por la revisión de su condena.
“Hoy Paola despertó libre, rodeada de sus afectos”. Con estas palabras resume Ana Agnelli, trabajadora social e integrante de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) , la alegría de haber logrado revertir una injusticia.
El martes por la tarde se conoció la resolución del Tribunal Superior de Córdoba (TSJ) que ordenó la inmediata libertad de Paola Ortiz, una mujer fue condenada a prisión perpetua luego de haber atravesado una emergencia obstétrica. La decisión fue recibida como un hecho histórico por las organizaciones feministas que durante años acompañaron su reclamo de justicia.
“La verdad es que lo que sucedió con Paola representa una profunda injusticia. Es un ejemplo de cómo el sistema penal continúa criminalizando a las mujeres, sobre todo en contextos como el de Paola en ese momento, en el 2012, de extrema vulnerabilidad, siendo pobre y habiendo sufrido distintos tipos de violencias. Representa cómo los estereotipos de género y los mandatos patriarcales, como en este caso vinculado a la maternidad, tiene graves consecuencias”, expresó Agnelli en diálogo con VillaNos Radio.
El caso se remonta a octubre de 2012, cuando Paola atravesó un “parto en avalancha”, una emergencia obstétrica ocurrida en soledad y sin asistencia médica. Tras el hecho, Paola fue detenida y condenada por homicidio agravado por el vínculo.
La resolución del TSJ representa un giro significativo respecto de la sentencia original. Los jueces reconocieron que el proceso que terminó con la condena a perpetua no había incorporado adecuadamente una perspectiva de género ni había considerado de manera integral las condiciones de vida de Paola.
En particular, el Tribunal señaló que en la revisión anterior “no se adoptó un enfoque de interseccionalidad que permitiera visibilizar la confluencia del género con la precariedad económica, el historial de victimización y la violencia familiar”.
Al momento de los hechos, Paola tenía tres hijos, no había terminado la escuela secundaria, vivía en una habitación prestada y no tenía un trabajo formal. El embarazo y el parto ocurrieron en absoluta soledad, sin redes de contención, sin recursos materiales ni apoyo emocional, atravesada por años de violencia física, sexual y económica.
Las organizaciones feministas que acompañaron su caso cuestionaron que la justicia hubiera evaluado su conducta a partir de un modelo idealizado de maternidad, exigiéndole respuestas propias de una persona con conocimientos médicos frente a una situación de emergencia.
Una libertad construida durante años
El pedido de revisión de su condena presentado en 2023 por la abogada Rocío García Garro, de la Guardia Feminista de Abogadas de Católicas por el Derecho a Decidir Argentina, y Julia Luna.
El proceso contó además con el acompañamiento de organizaciones feministas, de derechos humanos y académicas que se presentaron como Amicus Curiae, entre ellas el CELS, Fundeps, INCECIP, ELA, CLADEM, CLACAI, la decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, Asociación Civil Abogadas por Chaco, El Telar -Red Feminista Comunitaria de América Latina, Innocence Project Argentina, Asociación Civil Comunidad, la Directora y Co-directora del grupo de investigación DECyT “Doctrina Penal Feminista” de la Facultad de Derecho de la UBA y O’Neill Institute, que advirtieron sobre la ausencia de perspectiva de género con enfoque interseccional y el uso de estereotipos sexistas sobre el rol materno.
Pero para encarar este proceso también fue necesaria la voluntad de Paola, que fue inquebrantable. “Ella quería que se revisara su sentencia. Sentía necesidad de defender su inocencia, de que ella no era responsable de nada”, destacó Agnelli.
Además remarcó el contexto de fortaleza de los movimientos feministas. En este sentido, recordó que los sucedido con Paola se remonta al 2012, antes de la potencia transformadora del #NiUnaMenos, y de los debates masivos sobre violencia de género, Educación Sexual Integral y derecho al aborto.
Ana es trabajadora social e integrante del equipo de salud de Católicas por el Derecho a Decidir. Acompañó a Paola durante su permanencia en la cárcel. “Fue muy difícil poder ser visita de Paola. Lo digo porque el sistema penitenciario transcurre por lugares de mucha burocracia”, explicó.
En este sentido, puso el foco en las dificultades que atraviesan muchas mujeres privadas de su libertad para recibir visitas, especialmente porque sus familiares suelen estar a cargo de tareas de cuidado.
En ese contexto, el acompañamiento adquirió una importancia particular. “Paola se vestía, se peinaba, se preparaba para cada encuentro que teníamos porque era como salir. Era su salida”, recordó.
El trabajo también apuntó a fortalecer su autonomía y hacerle saber que no estaba sola.
“Éramos muchas las que estábamos acompañando, peleando, organizándonos y queriendo transformar su realidad y la de tantas otras”, señaló Agnelli.
Un precedente para otras mujeres
En Argentina no existen estadísticas oficiales centralizadas sobre la cantidad de mujeres criminalizadas por emergencias obstétricas. Sin embargo, investigaciones de organizaciones civiles y académicas han logrado sistematizar y dar seguimiento a decenas de casos.
Así, por ejemplo, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) señala que al menos 47 mujeres son perseguidas penalmente por atravesar emergencias obstétricas. Estos eventos biológicos y fisiológicos incluyen abortos espontáneos, partos prematuros, partos domiciliarios precarios, «partos en avalancha» o muertes fetales.
En este sentido, la resolución del TSJ también fue valorada como un antecedente importante para otras causas. “Marca también una línea para lo que viene en relación a nombrar la perspectiva de género, la interseccionalidad, nombrar la vulnerabilidad y el poder”, sostuvo.
Y remarcó: “La libertad de Paola es la libertad también de todas las mujeres”
Durante la entrevista también se destacó el papel que tuvo la película Belén como herramienta para visibilizar la criminalización de mujeres en contextos de emergencias obstétricas.
“Estamos convencidas que la lucha feminista transforma vidas”, destacó Ana.
Después de 13 años de encierro, Paola Ortiz recuperó su libertad. Esta decisión judicial constituye un hecho histórico, pero también un llamado a continuar visibilizando y cuestionando las situaciones de criminalización que atraviesan otras mujeres.
