Los talleres de gimnasia funcional, GAP y zumba recreativa que coordina la profesora Miriam Giacchetto en el Espacio CO de la Cooperativa Integral se convirtieron en mucho más que un espacio para hacer actividad física. Con participantes de distintas edades, las clases funcionan también como un lugar de encuentro, acompañamiento y construcción de vínculos.
Desde hace cuatro años, Miriam Giacchetto lleva adelante sus propuestas en el Espacio CO de la Cooperativa Integral. Coordina dos talleres: Gimnasia funcional – GAP y Zumba recreativa.
En diálogo con VillaNos Radio, la profesora contó que su vínculo con la actividad física comenzó mucho antes: vive en Villa Carlos Paz desde el año 2000 y desde entonces desarrolló una extensa trayectoria vinculada al fitness y a distintas disciplinas.
Para Miriam, la premisa para el desarrollo de sus clases es que quienes asisten olviden, por lo menos un rato, sus preocupaciones cotidianas. “Es un momento especial para disfrutarlo, donde se divierten”, señaló.
En la definición de su propuesta, la profesora pone especial énfasis en el entrenamiento funcional y el trabajo de fuerza. Según explicó, se trata de una práctica fundamental para sostener la calidad de vida a medida que pasan los años.
“Siempre es buen momento para empezar”, sostuvo. Y agregó: “Hoy tenés que moverte, todo lo que no se mueve se atrofia y después cuesta más”.
En ese sentido, destacó que el objetivo no es solamente mejorar el estado físico actual, sino trabajar para conservar la autonomía en el futuro: poder vestirse, levantarse de una silla o de la cama, caminar y desarrollar las actividades cotidianas sin depender de otras personas.
“La parte muscular es un órgano muy grande que recubre todo el cuerpo y que nos ayuda a movernos y, sobre todo, a mantener nuestra autonomía la mayor cantidad de tiempo posible, con calidad de vida”, explicó.
Propuestas para diferentes edades
Las clases reúnen a personas de edades muy diferentes. Giacchetto cuenta con alumnas jóvenes, de alrededor de 20 y 25 años, y también con participantes mayores. Entre ellas está Emilia Orzel, quien tiene 89 años y está próxima a cumplir 90. “Es un ejemplo a seguir”, dijo la profesora.
Emilia participa desde hace años de distintas actividades físicas y llegó al taller a través del Club de Abuelos. Su experiencia resume buena parte del espíritu de la propuesta.
“Me genera que estoy mejor, estoy contenta, estoy con más fuerza”, contó. Y explicó que nota rápidamente la diferencia cuando deja de hacer gimnasia: “Porque si no hago gimnasia, parece que aflojo, no tengo fuerza. Hago gimnasia y empiezo con fuerza”.
Pero para ella el beneficio no termina en lo físico. También destaca el vínculo con sus compañeras y con la profesora. “Me siento requete bien, son divinas todas”, afirmó.
Sara se incorporó al taller hace un año y medio. Llegó con dificultades vinculadas a su columna y comenzó realizando los ejercicios con adaptaciones.
“Ella me iba ayudando hasta lograr ahora que ya no tengo impedimentos”, relató. Para Sara, el proceso requirió constancia y también confianza en las indicaciones de la profesora. “Me abrió las puertas a mi nuevo cuerpo”, expresó con alegría.
La música también ocupa un lugar central en su experiencia. “Es el momento del mimo al alma”, definió. “Creo que es sanador, porque es liberador y ella nos permite ser nosotras”.
Adriana Cerino llegó a Carlos Paz en 2021, después de jubilarse. Sin conocer prácticamente a nadie en la ciudad, encontró en el taller una posibilidad para hacer actividad física y, fundamentalmente, para construir nuevos vínculos.
“Yo soy una persona sola, entonces la única forma de relacionarme y hacer social era esta”, contó.
Para ella, el grupo terminó convirtiéndose en un espacio fundamental. “Estoy muy contenta del espacio donde me encuentro”, señaló, y destacó especialmente el compañerismo entre las integrantes. “Si hay algún problema en una, estamos todas para apoyarla. Y si hay alguna alegría también”, resumió.
Alicia Carballo, en tanto, comenzó hace apenas dos meses y medio. Su llegada tuvo una particularidad: fue su hija quien la inscribió en Zumba.
Al principio dudó porque siempre se había considerado una persona rígida y poco predispuesta a bailar. Sin embargo, la experiencia terminó sorprendiéndola. “Cuando entré me encantó, me hizo muy bien. Aparte, no solamente la salud, me solté yo”, afirmó.
Una propuesta abierta durante todo el año
Los talleres continúan abiertos a nuevas incorporaciones durante todo el año.
Entrenamiento funcional y GAP se realiza los lunes, miércoles y viernes en dos horarios. De 08:00 a 09:00 y de 09:00 a 10:00.
Más allá de las rutinas y los ejercicios, las historias de Miriam, Emilia, Sara, Adriana y Alicia muestran que estos talleres se transformaron en un espacio donde moverse también significa encontrarse, recuperar confianza, construir amistades y sentirse acompañadas.


