Habló la mamá de la joven víctima de violación grupal en Carlos Paz: “Es muy importante que las mujeres se animen a denunciar”

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A fines de noviembre la Cámara 11 del Crimen dio a conocer las condenas de cinco hombres por una violación grupal ocurrida el 19 de diciembre de 2019 en Villa Carlos Paz.

Walter Pérez, futbolista de Huracán de Buenos Aires, fue condenado a 11 años de prisión por ser considerado responsable del delito de de “abuso sexual con acceso carnal”, en perjuicio de una joven que al momento del hecho tenía 18 años. Junto a él, fueron condenados otros cuatro jóvenes a nueve años de cárcel, mientras que otro acusado ya había reconocido su participación en el abuso y acordó un juicio abreviado.

“La familia está muy conforme, lo que han hecho es una bestialidad”, dijo a Télam el abogado Benjamín Sonzino Astudillo, representante de la víctima.

Dolor de madre. Tras conocerse la noticia, la mamá de la joven decidió dar su testimonio sobre lo ocurrido para hablar de la importancia de que la sociedad no juzgue a las víctimas, sino que les crea y las acompañe. 

“Le diría a la gente que ayude, que no ignore estas situaciones. Cuando una persona pasa por una cuestión así, la sociedad tiende a juzgar. Siempre salen a apuntar con el dedo, siendo que en esos momentos siempre es importante creerle a la víctima. 

“Esto le puede pasar a cualquiera. Hoy nos tocó a nosotros y mañana puede ser a cualquier otra familia. Las mujeres estamos expuestas. Nuestras hijas están corriendo riesgo en todo momento, ya sea saliendo a comprar algo al almacén o bien al divertirse a la noche. Hay personas que toman a la mujer como un objeto”, subrayó. 

La mujer mostró conformidad con las condenas y ponderó el accionar del fiscal de Cámara y de los integrantes del Tribunal. “Estamos muy conformes con el Tribunal. Fueron muy humanos y me sentí contenida. También destaco la actitud del juez y del fiscal de la causa. Son personas que han tenido empatía conmigo, que soy la mamá, y con las personas que se presentaron como testigos. Mi abogado también cumplió un papel muy importante. Contuvo mucho a mi hija”, expresó. 

En la misma línea valoró la decisión de que no se exponga su hija a un nuevo testimonio en el marco del juicio, sino que sus declaraciones iniciales y la prueba recolectada fueron suficientes para el desarrollo del proceso judicial. “Hubiera sido muy doloroso. No sé si la tendría armada a mi hija… no sé si la tendría”, dijo con lágrimas en los ojos y reiteró que lo sucedido con su hija “le dejó heridas y estuvo en riesgo su vida”. 

“Valoro que se haya respetado su decisión de no tener que volver a recordar todo lo que pasó y lo que le hicieron. Si para mi fue muy doloroso prestar declaración, no me quiero imaginar lo que hubiera significado para ella”, dijo y añadió que al momento de brindar su testimonio solicitó que los imputados sean retirados de la sala. “No tuve miedo, pero pedí que los saquen porque no hubiera soportado verlos”. 

Además de Pérez, afrontaron el juicio Víctor Daniel Bellido (26), Pablo Nataniel Bellido (30), Elías David Bellido (30), Víctor Vera Benítez (32) y Lucas Nahuel Taverna (29). Tres de los imputados llegaron al juicio en libertad. Al ser consultada sobre si en algún momento del proceso judicial los imputados mostraron arrepentimiento, la mujer respondió que “uno solo, el resto, no”. y añadió: “Evidentemente deben seguir pensando que lo que hicieron estuvo bien”.

El rol (ausente) del Estado. La madre relató que tras lo sucedido no dudó en acompañar a su hija a hacer la denuncia. “Esa noche sentí que algo le pasaba y así fue. Me desgarró por dentro verla lastimada, golpeada. No puedo creer que un grupo de personas, que no sé si merecen llamarse así, le hayan hecho semejante cosa. Cuando mi hija quiso salir del lugar, se burlaron de ella y le dijeron cosas denigrantes. Fueron cosas horribles”, recordó. 

Tras presentar la denuncia en la Departamental Punilla, la joven fue trasladada hasta el hospital Gumersindo Sayago donde se constataron las lesiones. Tras ello, fueron al Polo de la Mujer donde tuvieron que esperar entre tres o cuatro horas para ser atendidas. “Ella estaba lastimada. Tenía su cuero cabelludo lastimado y algunos hematomas”, detalló la mamá. 

Consultada sobre desde la casa de la Mujer se pusieron en contacto, la respuesta fue contundente: “No, nadie se acercó. Solo tuvimos el acompañamiento de la ONG Empoderar”, expresó la mujer y destacó el trabajo de acompañamiento de Florencia Santillan y de toda la agrupación. 

Ante la ausencia del Estado, el acompañamiento de la familia fue trascendental. “Si una víctima pasa por lo que pasó ella y no tiene contención de la familia, es imposible. Mi hija es una guerrera y a mí ella me ha enseñado un montón. Después de todo lo que pasó y hoy verla con una sonrisa, es muchísimo”. 

En cuanto a la cobertura de la prensa, la mujer fue muy crítica. “Publicaron cosas que no eran ciertas. Eso enoja mucho. Cuando se habla de un hijo o una hija y se dicen cosas que no son así, realmente duelen. Incluso, los comentarios de la gente, lastima. Y opinan así porque claramente no les ha pasado. 

“No hay que juzgar de entrada ni decir ‘ella se lo buscó’, ‘por algo se lo hicieron’, ‘se lo merecía, por cómo estaba vestida’. Me llama mucho la atención que esto venga sobre todo de parte de mujeres, cuando debería ser al revés. Debería ponerse en la piel de otra mujer y pensar cómo sería si les pasara a ellas. Los comentarios positivos que leí me dieron mucha fuerza a mí, a mi hija y a toda mi familia”. 

En este sentido, la mamá volvió a recalcar en la importancia de que la sociedad le crea a las víctimas. “Si una hija, sobrina o prima cuenta que sufrió un abuso, hay que escuchar. Que hable, que cuente y animarla a que denuncie. Esas son cuestiones claves. Es difícil que esto no vuelva a pasar, porque cada vez vivimos en un mundo más machista. Por eso es muy importante que las mujeres se animen a denunciar. Las víctimas tienen que estar acompañadas, porque la carga es muy pesada”, remarcó. 

Que una madre sienta que sus hijas están en peligro todo el tiempo, nos interpela como sociedad. Pese a los avances y conquistas de los movimientos transfeministas, las víctimas siguen siendo las primeras en ser juzgadas por sus acciones o su vestimenta. Se pone el eje en esos aspectos y se pierde de vista que hubo un delito y que hubo un daño hacia una persona. Es decir: se siguen reproduciendo lógicas machistas y violentas hacia las mujeres y disidencias. 

También es URGENTE y NECESARIO repensar el acompañamiento del Estado. Que la Casa de la Mujer no se haya puesto en contacto con la víctima o su familia es algo que no podemos tolerar. En el mismo sentido va la espera de cuatro horas en el Polo de la Mujer. Es URGENTE y NECESARIO dejar los discursos políticamente correctos y pasar a la ACCIÓN. No hay más margen. Nuestra vida, la de niñas, adolescentes, mujeres y disidencias, está en riesgo.