Resistencia y represión en Villa Allende: la defensa del Quebracho Abuelo que movilizó a toda una comunidad

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Durante más de 30 días, vecinxs de Villa Allende protagonizaron una intensa lucha en defensa de un árbol centenario: el “Quebracho Abuelo”, un ejemplar de quebracho blanco de casi 300 años que se encontraba en el trazado de una obra vial impulsada por el municipio. La resistencia incluyó un acampe, múltiples actividades culturales y denuncias de represión policial. Finalmente, el árbol fue trasladado en medio de un operativo que incluyó fuerzas de seguridad y generó un fuerte rechazo en la comunidad.

Joaquín Elgueta, integrante de la mesa ejecutiva del Consejo Ambiental de Villa Allende y miembro de la Asamblea en Defensa del Quebracho Abuelo, relató en diálogo con VillaNos Radio la intensidad de estos días: “Tuvimos momentos de muchísima alegría, como cuando la primera grúa no lo pudo sacar o cuando las empresas desistieron de hacer la maniobra. Pero lo que ocurrió este fin de semana fue la muerte de nuestro abuelo quebracho”.

Elgueta cuestionó duramente el operativo: “Lo que vieron ustedes en esa imagen, para mi gusto obscena, de levantarlo en el aire y trasladarlo, fue un acto de violencia. No le dejaron estructura para sostenerse ni para alimentarse. Le cortaron su comunicación con el reino vegetal, que es a través de sus raíces. Lo mutilaron y lo mataron”.

El traslado se realizó en un contexto de fuerte presencia policial. Elgueta denunció represión y agresiones por parte de las fuerzas de seguridad: “Nos sentamos pacíficamente para impedir el paso de la grúa. Infantería nos dio 20 minutos para retirarnos, pero a los 10 minutos avanzaron con escudos y comenzaron a golpearnos. Un compañero de prensa gráfica recibió un golpe en el ojo y le pisaron su cámara. Fue el único con lesiones graves”.

Según el relato, no hubo detenidos, pero el accionar policial fue violento. Además, criticó la falta de transparencia en el proceso de decisión y ejecución de la obra: “Estamos pidiendo un informe al municipio para saber cuánto costó toda esta improvisación. La grúa vino desde Tucumán. Todo esto costó mucho dinero, dinero del pueblo, de los que están y no están de acuerdo con el árbol”.

Desde el Consejo Ambiental, integrado por vecinxs y representantes del gobierno local, habían advertido con anticipación sobre los riesgos del trasplante. “Hay árboles trasplantables y árboles que no lo son. El quebracho blanco es uno de los que no se pueden trasplantar. Al mutilar sus raíces lo desorientaron y lo condenaron. Para nosotros ya está muerto”, afirmó Elgueta.

También señaló la incoherencia de las políticas ambientales provinciales: “Nos dicen que van a reforestar mil árboles, pero ¿dónde? Si ya nos comimos el 98% del bosque nativo. Y cuando tenemos un árbol sano y vivo de 284 años, lo sacan”.

La Asamblea en Defensa del Quebracho Abuelo anticipó que presentarán una nota solicitando la renuncia de la ministra provincial de Ambiente, Victoria Flores. “Nunca estuvo presente en este conflicto. Nos parece urgente replantear el rumbo ambiental de Córdoba con personas idóneas y sensibles”, indicó Elgueta.

Pese al desenlace, el referente ambiental expresó que la lucha dejó una huella positiva en la comunidad: “No hay ánimo de derrota. Se generó algo mucho más grande de lo que esperaban. Villa Allende es una ciudad muy cerrada, y que haya existido un colectivo social que resistiera tanto tiempo cambió esa representación social. El quebracho multiplicó sus raíces simbólicas, no sólo en Córdoba sino en todo el país y hasta en Europa”.

Finalmente, denunció que desde hace más de 30 días tienen impedido el acceso al árbol: “No podemos abrazar nuestro quebracho ni podemos ir a evaluarlo en el nuevo sitio donde lo llevaron. Nos prohibieron el ingreso”.

La lucha por el Quebracho Abuelo expuso, una vez más, la tensión entre los modelos de desarrollo urbano y la defensa del ambiente. En Villa Allende, una comunidad se organizó para resistir, y aunque no logró salvar al árbol, sembró nuevas raíces de conciencia y acción colectiva.