La despedida de Carlos “El Indio” Solari dejó postales de dolor, encuentro y una masiva expresión popular que se replicó en distintos puntos del país. Entre las miles de personas que participaron del último adiós estuvo la comunicadora cordobesa Candela Reales, integrante de Radio Sur de Villa El Libertador, quien viajó junto a su familia a Buenos Aires y describió la experiencia como “profundamente humana”.
“Fue una decisión que tomamos así, a las apuradas, como todos. Dijimos ‘tenemos que estar’, organizamos el viaje y allá nos fuimos. Le dejamos también al Indio una remera de nuestra organización con un mensaje que nos parece importante: ‘La comunicación es un derecho humano’”, contó Reales en diálogo con VillaNos Radio.
La comunicadora recordó que su vínculo con la obra del líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota comenzó en su infancia, en una familia trabajadora donde las canciones de Los Redondos fueron parte de una construcción colectiva de recuerdos y afectos.
“Uno no es solamente el Indio, sino lo que nosotros somos a partir de sus letras. Es la historia vivida de cada uno de nosotros en esas canciones. Cuando supe la noticia me escribí con familiares, con amigos, con personas con las que compartimos momentos de vida. Es algo muy amplio”, expresó.
Reales también destacó el carácter diverso y transversal de la convocatoria. “Había personas que pensaban políticamente muy distinto, gente de diferentes profesiones, oficios y edades. Todos estaban ahí con el mismo motivo: abrazarse, llorar, cantar. Fue un encuentro profundamente humano en tiempos en los que cuesta tanto lo humano”, afirmó.
Uno de los aspectos que más la impactó fue la organización espontánea y el clima de solidaridad entre los asistentes. Junto a su pareja y su hija de 10 años realizó más de seis horas de fila para ingresar al lugar de despedida.

“Había más de 70 cuadras de cola y una convivencia increíble. En un momento no teníamos señal y no podíamos transferir para pagar una comida. El chico que vendía nos dijo: ‘Yo voy a confiar en que ustedes me van a transferir cuando tengan señal’. Mi hija estaba con hambre y él le dijo ‘comé, no importa’. Eso también es familia, es hermandad, es comunidad”, relató emocionada.
Además aseguró que la palabra que más escuchó durante la jornada fue “agradecimiento”. “La gente agradecía haber sido parte, haber escuchado sus canciones, haber aprendido, haber transitado la vida acompañado por esa obra. Uno quería devolver como podía ese gesto de despedida”, señaló.
Sobre la conexión que millones de personas sienten con la figura del artista, Candela consideró que una de sus mayores virtudes fue su capacidad de escuchar al pueblo y transformar esas vivencias en canciones.
“El Indio tenía una escucha atenta de lo que sufre y vive el pueblo. Hay gente que contaba que sus canciones la acompañaron en momentos de encierro, de consumos problemáticos o en situaciones donde la vida se pone dura. Sus letras hablan de diferentes experiencias humanas y por eso uno no puede no sentirse identificado”, reflexionó.
Al recordar la multitudinaria jornada, aseguró que nunca había vivido algo similar.
“Lo más impresionante fue la humanidad. Hice todo ese recorrido con mi hija de 10 años al lado y lo hice porque confiaba en las personas que estaban alrededor. Nunca había sido testigo de algo así. La humanidad fue al cien, al mil”, concluyó.
La despedida del Indio Solari dejó una imagen que se repitió en cada rincón: miles de personas de distintas generaciones, historias e ideas encontrándose alrededor de una obra artística que, para muchos, se transformó en una parte de su propia vida.
