Una multitud se volcó a las calles de Villa Carlos Paz bajo la consigna #NiUnaMenos

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La movilización en Villa Carlos Paz bajo la consigna #NiUnaMenos fue masiva, potente, esperanzadora. Se vivió como un doloroso dejavú, pero también como un reencuentro.

Porque somos esa parte de la humanidad que no es indiferente al dolor ajeno. Porque la injusticia nos quema el corazón y nos impulsa a la calle porque “algo hay que hacer”. Y allí estuvimos. Alzando la voz por Agostina, pero también por Andrea Castana y por todas las víctimas de la violencia machista, de la justicia patriarcal y del Estado, que abandona a las víctimas y a sus familiares.

Fue hermosamente intergeneracional. Había infancias, adolescentes, jóvenes, personas adultas, jubilados. Ese cruce de edades es lo que da potencia, una vez más, a este movimiento.

Al finalizar la marcha, Macarena López Salvans, amiga de Andrea Castana —víctima de un femicidio ocurrido en 2015 y que permanece impune— expresó su profunda emoción por la respuesta de la comunidad. “Tengo el alma que me explota, tengo una emoción terrible. Cuando arrancamos el domingo con la idea de hacer algo en Carlos Paz para unir a la gente, no pensamos que esto iba a pasar. Lo hicimos de corazón y la verdad que esto es maravilloso”, sostuvo.

La movilización tuvo un fuerte componente emotivo para quienes desde hace años sostienen el reclamo de justicia por Andrea Castana. “Toda la marcha fui llorando. Esto es por todas, por Agostina, por Dulce y fundamentalmente, para mí, es por Andrea”, expresó en diálogo con VillaNos Radio.

Sin embargo, la jornada también estuvo atravesada por sentimientos encontrados. “Pasaron once años y estamos en el mismo lugar. El caso de Andrea sigue sin resolverse, sigue impune. Estoy acá por eso también”, agregó Macarena.

La convocatoria comenzó como una concentración en la Plaza del Avión, pero el recorrido se fue definiendo espontáneamente a medida que avanzaba la movilización. Según las organizadoras, fue la propia participación popular la que marcó el rumbo de la jornada.

Entre las imágenes destacadas de la tarde estuvieron la presencia de jóvenes, estudiantes secundarios y familias enteras. “Ver a las pibas de la edad de mis hijos con carteles es emocionante. Como mujer, este es un lugar seguro, donde podés decir lo que te sale del alma sin sentirte juzgada”, agregó.

Las organizadoras destacaron además el protagonismo de las nuevas generaciones. Roxana Corradi, una de las impulsoras de la marcha, recordó que la primera movilización de #NiUnaMenos en Carlos Paz también surgió de manera espontánea, impulsada por el reclamo de justicia por Andrea Castana.

“La primera marcha fue por Andrea. Tampoco esperábamos aquella convocatoria. Después pasaron los años, el activismo se cayó, mucha gente se fue y también perdimos la esperanza. Pero ahora todos nos escriben diciendo que quieren hacer algo más”, señaló.

En ese sentido, consideró que la situación actual exige una mayor presión sobre el sistema judicial. “Nos dimos cuenta de que está todo podrido. Donde hay que exigir es en la Justicia, pero a fondo”, afirmó.
Por su parte, Guadalupe Gil, docente y una de las participantes de la organización, destacó la presencia de estudiantes y el acompañamiento de distintas generaciones.

“Me emociona tener a mis estudiantes acá. Creo que el mensaje es empezar a darle lugar a las nuevas generaciones. Que los jóvenes tomen la posta es lo que realmente llena de esperanza”, expresó.

También valoró la confluencia de distintos sectores sociales en una misma manifestación. “Se ven familias, jubilados, docentes. Muchas de las luchas que vivimos en estos años se aunaron en esta marcha. Habla de la necesidad de reconstruir el lazo social”, sostuvo.

Durante la movilización se escucharon reclamos de justicia por diversas víctimas de violencia de género y femicidios. “Pedimos justicia por Agostina, por Andrea, por Dulce, por Delicia Mamaní y por tantas mujeres que sufren violencia todos los días. Los docentes vemos esas situaciones en las escuelas y sabemos que no son casos aislados”, remarcó.

Respecto a los próximos pasos, las organizadoras reconocieron que no existe aún una planificación definida, aunque coincidieron en que la movilización abrió un nuevo espacio de participación colectiva.
“Nosotras pusimos el cuerpo, como siempre. Ahora queremos que esto se construya entre todos. Lo bueno de lo colaborativo es que emerja algo nuevo desde la comunidad. Veremos qué pasa a partir de ahora”, concluyeron.