En una jornada atravesada por la emoción y la memoria, el Juzgado Federal Nº 3 de Córdoba anunció el pasado martes 12 de mayo la identificación de 17 personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar, cuyos restos fueron hallados en el sector denominado “Loma del Torito”, dentro de la Guarnición Militar de La Calera, donde funcionó el centro clandestino de detención y exterminio La Perla.
El anuncio fue encabezado por el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja, junto a integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), familiares de las víctimas y organismos de derechos humanos. Las identificaciones corresponden al segundo grupo de personas reconocidas a partir de las excavaciones iniciadas en 2025 en ese predio.
Durante la conferencia, Vaca Narvaja destacó el trabajo realizado por el EAAF y explicó el procedimiento judicial que sigue a cada identificación positiva y señaló que aún quedan numerosos restos en estudio y no descartó nuevas identificaciones en el futuro. “Es probable que haya más identificaciones como estas”, sostuvo, aunque aclaró que el juzgado mantiene cautela para no generar expectativas prematuras entre las familias.
Los nombres de las víctimas identificadas son: Edelmiro Cruz Bustos, Carlos Cayetano Cruspeire, Víctor Carlos Díaz Rinero, Graciela María de los Milagros Doldán, José Luis Goyochea Escudero, Rosa Cristina Godoy de Cruspeire, Adrián José Ferreyra Rivero, Ester Felipe, Marta Susana Ledesma Vera de Comba, Néstor Gilberto Lellin D’Francesco, Luis Mónaco, Nélida Noemí Moreno Maza de Goyochea, Juan Carlos Navarro Moyano, Reineri Oscar Segura, Silvia del Valle Taborda, Gustavo Daniel Torres. Los nombres difundidos son 16, ya que uno de los familiares pidió reserva de identidad.
Las identificaciones fueron posibles por el análisis antropológico de todos los elementos óseos recuperados en 2025 y de la selección de un conjunto de muestras enviadas al Laboratorio de Genética Forense del EAAF. En marzo 12 personas fueron identificadas y ahora otras 17, totalizando 29 identificaciones.
En la conferencia hablaron los familiares de muchos de los identificados. Paula, hija de Ester Felipe y Luis Mónaco, relató con detalle “todo lo que cabe en el verbo buscar”. Y agregó: “Hoy empiezo a entender lo que significa el verbo encontrar, es la hermosa y sorprendente posibilidad de traerlos con nosotros. Es una inesperada forma de la felicidad.”
Ernesto Ferreyra, hijo de Adrián, relató que “no estoy acá para decirle chau a mi papá, hoy le puedo decir hola.” Carlos David, hermano de Gustavo Daniel Torres, relató que “es increíble, una notificación de la muerte te devuelve la vida. Mi hermano tenía 16 años cuando lo secuestraron, estábamos en casa y cuando se lo llevaban lo escuché decir ´yo tengo derecho…´ y le taparon la boca, no terminó la frase. Hoy mi hermano recupera algo de sus derechos”.
Desde el EAAF remarcaron que las tareas de búsqueda continúan tanto en el terreno como en laboratorio. La antropóloga Silvana Turner señaló que “el trabajo sigue avanzando”, mientras que el director del Laboratorio de Genética Forense, Carlos Vullo, convocó a familiares de desaparecidos que aún no hayan aportado muestras de sangre para facilitar futuras identificaciones.
El hallazgo representa un nuevo avance en los procesos de Memoria, Verdad y Justicia en Córdoba y en el país, y vuelve a poner en el centro la magnitud del terrorismo de Estado desplegado en La Perla, uno de los mayores centros clandestinos de detención de la última dictadura argentina.
“Cada identificación es una bofetada al discurso negacionista”
En la previa a la conferencia de prensa, VillaNos Radio dialogó con Tomás Di Toffino, uno de los familiares querellantes en la causa “Enterramientos Clandestinos”, quien recordó que la causa judicial se inició en los 90 con la abogada María Elba Martínez y Pérez Esquivel. “Nosotros nos convocamos en este colectivo de querellantes y uno de los motores son Graciela Geuna y Soledad García, sobrevivientes del terrorismo de Estado, junto a un grupo numeroso de familiares que venimos empujando desde hace rato para que se pudiera volver a encontrar a nuestros familiares”, explicó.
Di Toffino señaló que el paso del tiempo profundiza el dolor de las familias y remarcó que el silencio de los represores sigue siendo una de las principales barreras para conocer el destino de las víctimas. “Ellos tienen un pacto de sangre, un pacto de silencio, y han perpetuado ese crimen de lesa humanidad. Ninguno ha dicho dónde están los desaparecidos”, afirmó.
Se estima que por La Perla pasaron entre 2.500 y 3.000 detenidxs, lo que convirtió al centro clandestino en uno de los más grandes del país después de Campo de Mayo y la ESMA. “Entendemos que es donde hay más gente enterrada, porque cuando vino la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 1979 los militares trasladaron gran parte de los cuerpos, pero no pudieron sacar todos los restos”, señaló.
Durante la entrevista, Di Toffino vinculó los hallazgos con el contexto político actual y cuestionó los discursos negacionistas sobre el terrorismo de Estado. “Cada identificación es una bofetada al discurso negacionista, que incluso va más allá y termina siendo apologista del terrorismo de Estado”, expresó.
Además, sostuvo que cada nueva identificación refuerza la lucha histórica de organismos de derechos humanos y familiares. “Cada huesito, cada partecita de un desaparecido que encontramos es una derrota a ese poder desaparecedor que no pudo con el surco de la vida de nuestros desaparecidos”, afirmó.
En ese sentido, cuestionó los beneficios de prisión domiciliaria otorgados a represores condenados. “Es una libertad que ellos tienen y que no tuvieron sus prisioneros ni nuestros familiares. Y más grave aún cuando todavía conocen dónde están los restos de los desaparecidos de Córdoba”, expresó.
Finalmente, remarcó que la búsqueda continúa siendo una deuda pendiente de la democracia argentina. “No se puede consolidar una sociedad más justa mientras bajo la tierra siga habiendo cuerpos insepultos de desaparecidos”, concluyó.
