Tras más de 28 años de brindar contención a personas en situación de calle, la institución atraviesa una doble crisis: la falta de voluntariado y el deterioro de sus recursos económicos. Desde la comisión advirtieron que, si no consiguen una solución, recibirán personas hasta el 15 de agosto y luego deberán cerrar. Organizaciones y vecinos reclamaron al municipio que intervenga.
El Refugio Nocturno Cura Brochero, una institución emblemática de Villa Carlos Paz que desde hace más de 28 años brinda alojamiento y contención a personas en situación de calle, atraviesa una situación crítica y anunció la posibilidad de cerrar sus puertas en los próximos días.
La advertencia fue realizada el sábado, durante un abrazo solidario convocado frente al refugio, ubicado en Avenida Cárcano 224. La actividad reunió a vecinos, organizaciones y referentes de distintos sectores de Villa Carlos Paz.
Durante el encuentro, integrantes de la comisión explicaron que la institución atraviesa desde mayo una crisis que tiene dos dimensiones: la falta de voluntariado y las dificultades económicas para sostener el funcionamiento cotidiano. “Desde el mes de mayo estamos luchando para enfrentar una crisis que tiene dos vertientes, una que es económica y otra que es la falta de voluntariado”, explicó Alicia Barrigó, integrante del refugio.
Uno de los principales problemas señalados fue la creciente complejidad de las situaciones que atraviesan las personas que llegan al refugio. El espacio nació como un refugio nocturno y hogar de tránsito para personas que llegaban a Carlos Paz en busca de trabajo y necesitaban un lugar donde permanecer durante algunos días. Sin embargo, con el agravamiento de la situación social, esa realidad cambió.
“Antes era una situación de emergencia de unos días. El tema es que el cuadro social se ha ido agravando, la situación de calle ha sido más extendida”, se explicó durante el encuentro.
A las situaciones de calle se sumaron problemáticas vinculadas con las adicciones, la salud mental y situaciones de violencia de género, que requieren abordajes profesionales e interdisciplinarios que la institución, sostenida fundamentalmente por voluntarios, no está en condiciones de brindar.
“Tenemos una persona que viene con un problema de adicción y lo tendremos dos meses, tres meses, le podremos poner la oreja y escucharlo. Pero cuando nos dicen ‘me quiero curar, quiero que me deriven en algún lado’, ¿a dónde lo derivamos?”, planteó Barrigó.
En ese sentido, cuestionó la ausencia de dispositivos estatales de derivación: “Carlos Paz no tiene nada para poder derivar a la gente”.
La situación también impacta sobre quienes sostienen el refugio. La comisión, que originalmente estaba integrada por nueve personas, actualmente cuenta con entre cuatro y cinco integrantes. “Tenemos que cuidar a los que cuidan”, sostuvo Barrigó, al referirse al desgaste que atraviesan quienes realizan tareas voluntarias.
La crisis del voluntariado fue vinculada con el deterioro de las condiciones económicas y sociales. “Hoy prácticamente creo que a nadie le alcanza con un solo trabajo. Todo el mundo está teniendo dos trabajos, hasta tres trabajos”, señaló Barrigó.


Según explicó, esta situación reduce el tiempo disponible para realizar tareas comunitarias. A eso sumó una crítica al avance de una lógica individualista. “La ideología que está sonando, que baja de Nación y resuena en muchos municipios, en muchas provincias y en muchas comunidades, lamentablemente, es una ideología del individualismo, donde el otro no me importa”, afirmó.
Un alquiler que pasó a un millón de pesos
A la crisis de voluntariado se suma el problema financiero. A fines de junio venció el contrato de alquiler del inmueble donde funciona el refugio y el nuevo valor quedó establecido en un millón de pesos mensuales. Desde la institución explicaron que el monto se encuentra dentro de los valores de mercado para una propiedad con esas características y ubicación, pero que resulta difícil de afrontar con los recursos disponibles.
Por ese motivo, desde mayo y junio se presentaron notas al intendente, a funcionarios municipales y a la presidenta del Concejo de Representantes para solicitar una audiencia y una actualización del subsidio que recibe la institución.
Actualmente, según se informó durante el abrazo, la Municipalidad de Villa Carlos Paz aporta un subsidio de 1.120.000 pesos. La comisión solicitó un incremento de un millón de pesos para poder afrontar el aumento del alquiler y sostener el funcionamiento.
Sin embargo, no recibieron respuestas a los pedidos de audiencia.
La situación ha escalado a tal punto que, de no aparecer una solución, el refugio dejará de recibir personas después del 15 de agosto. “Todo esto que yo les he contado nos lleva a decirles con todo el dolor del alma que hasta el 15 de agosto vamos a recibir gente, vamos a dar de llenar y después vamos a tener que cerrar”, anunció una de las integrantes.
La noticia generó preocupación entre las personas presentes y, especialmente, entre quienes actualmente utilizan el refugio. Algunas de ellas se encontraban en el lugar con sus pertenencias y expresaron el temor de quedar nuevamente en situación de calle.
El reclamo de quienes defienden la continuidad del Cura Brochero apunta a que el refugio terminó asumiendo tareas que exceden ampliamente su objetivo original y que requieren una respuesta estatal.
“Hoy es la única institución que está conteniendo a los seres humanos que están en la situación de vulnerabilidad más extrema”, se afirmó durante el abrazo.
Y se remarcó: “No hay nadie más que esté levantando la mano para contener a una persona que está en situación de calle, con adicciones, con problemas de salud mental”.
Desde la comisión también señalaron que la situación afecta particularmente a quienes llegan a Carlos Paz para trabajar con salarios bajos y no pueden afrontar los costos de alojamiento o transporte.
En ese contexto, el abrazo solidario terminó convirtiéndose no solo en una expresión de apoyo al refugio, sino también en un llamado a organizarse para evitar su cierre. “Nos queda la tarea de organizarnos y defender esta institución”, fue una de las consignas que atravesó la jornada.
El futuro del Refugio Nocturno Cura Brochero queda ahora sujeto a las gestiones que puedan realizarse en los próximos días y a la respuesta que finalmente brinden las autoridades municipales y otros organismos estatales.
